domingo, 23 de mayo de 2010

NOTAS SOBRE EPICURO, EL FILÓSOFO DE LA AMISTAD (2) - SOBRE SU CONCEPTO DE LA AMISTAD



" Así, amar es acoger generosamente, es abrir los brazos y arropar con calor humano, es crear un entorno de seguridad donde aliviar el dolor, ya sea físico o espiritual, sin que comporte precio alguno " (Del texto publicado)


"De entre las bondades que la sabiduría
procura para la felicidad de la vida entera,
la mayor con diferencia es la riqueza de la amistad"
"Máximas Capitales". 22.
Epicuro (341 a.C. - 270 a.C.)


Antes de proseguir con alguna nota más sobre la época en la que vivió Epicuro, voy a detenerme momentáneamente en su concepto de la AMISTAD, por cuanto es un BIEN NECESARIO -imprescindible- para VIVIR.

La amistad, en Epicuro, se resuelve de manera muy parecida a como se conforma el amor que tradicionalmente denominamos con los apelativos de FRATERNO (entre hermanos) y FILIAL (entre padres e hijos). Por así decirlo, el filósofo, de alguna forma, saca ese concepto del amor del estrecho círculo familiar en el que existe, donde priman unas especiales normas de conducta circunscritas por relaciones de consanguineidad.

Interpretando a Epicuro, yo diría que la piedra angular de su concepción de la amistad es lo que podemos llamar "acogimiento". AMAR ES ACOGER y la AMISTAD es sinónimo de ACOGIMIENTO. Pero ¿es un acogimiento como el que podemos ver entre el arrendatario y su inquilino, en el que hay un intercambio de bienes previo pacto de simultaneidad y correspondencia? Por supuesto que no... ¡Radicalmente, no!

El acogimiento, en Epicuro, es fruto de una forma de ENTENDER LA VIDA y DE ADAPTARSE A SUS DIFICULTADES. Así, amar es ACOGER GENEROSAMENTE, es ABRIR LOS BRAZOS y ARROPAR CON CALOR HUMANO, es crear un ENTORNO DE SEGURIDAD donde aliviar el dolor, ya sea físico o espiritual, SIN QUE COMPORTE PRECIO ALGUNO. Y es en ese alivio -en la CONFIANZA Y REIVINDICACIÓN DEL PROPIO YO que nos proporciona esa seguridad- donde cosechamos los mejores frutos de la amistad y, en general, del amor. Es en ese marco de ENTREGA GENEROSA en el que podemos encontrar una SERENA PAZ, un PROFUNDO GOZO y una ALEGRÍA de vivir.

Ahondando en lo ya apuntado, creo que no es necesario decir que para que esta concepción nos otorgue sus mejores frutos debe fundarse en una DISPOSICIÓN COMPARTIDA. Nunca será un intercambio pactado, pero el abrigo y el acogimiento -la generosidad- siempre debe ser MUTUA y ponerse en COMUNIDAD. Si no se dan estos requisitos, los efectos benéficos de la amistad se evaporarían como si se tratar de un cuento de hadas. El amor y la amistad se esfuman cuando se pide un precio por ellos, cuando se les hace convivir con rumores, celos, rencillas o rencores, cuando no busca el bien ajeno. Por el contrario, cuando pervive a estas miserias, es una fuente de estabilidad y de bienestar inagotable, especialmente para quien lo entrega -se entrega-.

Emilio M.
Homo Novus

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sábado, 8 de mayo de 2010

AEDOR Y DYNAMIS (DEL ESPÍRITU HUMANO - NACIDOS PARA LA GLORIA)


“Al soldado lo impulsa el aedor, el alma, y la dynamis,
la voluntad de luchar. En la guerra no importa nada más. (…)
Solo ese amor por la gloria (…) sin el cual no somos nada”

Steven Presfield
"La conquista de Alejandro Magno"


Dedico este post a un ser especialmente querido por mí
y por muchos de los que hasta aquí llegáis:
con especial agradecimiento por su apoyo a este blog,
La alegría sea siempre contigo, querida amiga...


Es corriente decir frases como “la vida es una lucha continua” o “tenemos que luchar por nuestras ideas”. “SOLO VIVEN AQUELLOS QUE LUCHAN” dijo VÍCTOR HUGO, llevando al extremo este planteamiento. Ciertamente somos soldados desde que nacemos, inmersos en una guerra, que es la de la propia supervivencia, que tiene muchos frentes: alimentarnos, formarnos, encontrar un buen trabajo, sacar adelante a nuestros hijos, tirar de nuestros seres queridos cuando se sienten “vencidos”, impedir el dolor ajeno -en un acto de SOLIDARIDAD- o luchar por nuestros NOBLES IDEALES.

Es innegable -repito- que la vida es una lucha continua de la que depende nuestra SUPERVIVENCIA TANTO FÍSICA COMO PSÍQUICA. En los afortunados países desarrollados hemos “conquistado” unos niveles de bienestar económico que nos han permitido conseguir un nivel de autonomía solo relativa. La alienación en el trabajo es una gran fuente de insatisfacción, y los niveles de competitividad desgastan nuestro ser. Por desgracia intentamos ahogar esa insatisfacción con sumisión y mayor alienación: televisiva, deportiva, laboral, material... El buen camino es justo el contrario: LA REBELDÍA DEL GUERRERO.

Debemos aceptar que HEMOS NACIDO PARA LUCHAR Y SOLO LUCHANDO COMO VERDADEROS GUERREROS DAMOS CUMPLIDO FIN A NUESTRA ESENCIA y podemos dar sentido a nuestra vida, sentir que este puzle tiene sentido. EL DEBATE ENTRE SI SOMOS GUERREROS O PACIFISTAS ES UNA DISCUSIÓN ESTÉRIL.

Por eso digámoslo bien alto y sin complejos: ¡SOMOS GUERREROS! Realmente LO ÚNICO QUE DEBEMOS DILUCIDAR CON ATINADO ACIERTO -EN ELLO NOS VA LA VIDA- ES AQUELLO POR LO QUE MERECE LA PENA LUCHAR. Y solo en la nobleza de nuestros ideales encontramos el sentido de esta lucha por la supervivencia, por la búsqueda de una paz que solo es pasajera, por encontrar un marco en el que poder construir una FRÁGIL FELICIDAD, por conseguir ser TRATADOS CON RESPETO y RECORDADOS CON ORGULLO... Y también es una lucha por encontrar sentido a nuestra vida, por ser nosotros mismos y por superar nuestros miedos, nuestros complejos, nuestras infidelidades, nuestros errores...

¡LANCEMOS NUESTRO GRITO DE GUERRA! ¡Somos guerreros...! Seamos soldados y apósteles de nuestra propia existencia... Elijamos con acierto una buena razón para nuestra cruzada y las armas más adecuadas; y LUCHEMOS CON HONOR en pos de la victoria...

Digámoslo bien alto... ¡No nacimos para ser derrotados...! ¡NADA NOS DETENDRÁ...! ¡Nuestro destino es VIVIR CON DIGNIDAD y HACERNOS MERECEDORES DE LA GLORIA...!

Emilio M.
Homo Novus

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domingo, 2 de mayo de 2010

NOTAS SOBRE EPICURO, EL FILÓSOFO DE LA AMISTAD (1)


"Quizás me preguntes por qué copio tantas frases
de Epicuro, más de las que copio de cualquier otro
de nuestra propia escuela. ¿Puedo responderte a mi
vez con otra pregunta? ¿Por qué los llamáis epicúreos?
Ellos pertenecen al mundo entero."

Lucio Anneo Séneca (4 a.C. - 65 d.C.),
pensador estoico 


Debo reconocer que EPICURO fue el filósofo de la antigüedad griega cuyo pensamiento -práctico -más que teórico- más me sorprendió e influyó. Después de algún tiempo leyendo todo los que caía en mis manos sobre él (ya hace más de veinte años de aquello) o escrito por él mismo (poca cosa nos ha llegado) comencé a llamarle -creo que con toda justicia- EL FILÓSOFO DE LA AMISTAD, pues ésta fue su enseñanza más destacada que nos legó: la amistad entendida como convivencia, presidida por el AFECTO y el APOYO MUTUO, y alentada por el GOCE HUMILDE, SERENO Y AGRADECIDO de los PEQUEÑOS PLACERES que pone la vida a nuestro alcance.

Todo ello (y mucho más) lo fundió en un sistema de pensamiento que lleva su nombre -el EPICUREÍSMO- y lo difundió en una escuela, la maravillosa y justamente llamada DEL JARDÍN. Esta temática -la del "cómo vivir"-, y no otra, será el OBJETO DE LOS ESCRITOS QUE LE DEDIQUE, no desde un punto de vista histórico, sino por su valor para entender y enfrentar el mundo actual desde una PERSPECTIVA HUMANISTA Y EXISTENCIAL: ese "SABER VIVIR" del que, a veces, hablamos y que tanto necesitamos precisar.

Su PENSAMIENTO y PRAXIS fue una respuesta a la problemática del mundo que le tocó vivir. Epicuro vivió entre e año 341 a.C. y el 270 a.C., fundamentalmente en ATENAS, de la que no era originario. Ese era un mundo -el griego- cuyo momento de mayor esplendor (la Atenas de PERICLES, en el siglo V a.C.) quedaba ya muy lejos. Al contrario, la época en la que vivió Epicuro estaba presidida por una progresiva DECADENCIA -más material y de poder que moral- de las CIUDADES-ESTADO GRIEGAS, dominadas por la MACEDONIA de los herederos de ALEJANDRO MAGNO, a quienes los helenos de su tiempo consideraban más como extranjeros que como griegos. Lo cierto es que las ciudades griegas -agotadas sus energías después de siglos de continuas luchas entre ellas mismas- habían pasado el testigo de la historia a nuevos pueblos emergentes (no mucho tiempo después también llegarían los romanos -sobre el 200 a.C.)

Emilio M.
Homo Novus

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