domingo, 4 de abril de 2010

DEL VALOR DE LA TEMPLANZA (PAZ EN MEDIO DE LA TORMENTA). PRIMERA PARTE.


La templanza, en todos los tiempos, ha sido una virtud imprescindible
para no desviarnos de nuestro proyecto vital, para no dejar de ser
nosotros mismos y para vivir confiados y entusiasmados en nuestras
posibilidades como seres humanos.

Dedicado a M.D.V., con todo mi cariño y apoyo.

"En el espíritu como en el cuerpo, ha menester un buen régimen,
y en este régimen hay una condición indispensable: la templanza"
Jaime Luciano Balmes (1810 - 1848)

En este mundo acelerado y en continua renovación, donde el CAMBIO se ha convertido en un fin en sí mismo, donde hemos dejado de luchar por sobrevivir para sobrevivir a duras penas en esa gran CARRERA COMPETITIVA en que hemos convertido nuestra vida, el valor de la TEMPLANZA adquiere una importancia muy relevante.

Más allá de las definiciones habituales de este término, destaco parte de la definición expuesta en el sitio web Definición.de (http://definicion.de/templanza/): “La templanza está relacionada con la sobriedad o moderación de carácter. UNA PERSONA CON TEMPLANZA REACCIONA DE MANERA EQUILIBRADA, ya que está en condiciones de controlar sus emociones y dominar sus impulsos”

Y ¿por qué es tan importante la templanza? Muy fácil: porque resulta imprescindible para que nuestro proyecto vital se desarrolle con firmeza y con las suficientes PROBABILIDADES DE ÉXITO. Efectivamente, en este entorno tan difícil y competitivo que he comentado, en el que tan importante es afirmarse individualmente como socialmente, son muchas las influencias, circunstancias y contrariedades que nos confunden y nos hacen dudar de la bondad de nuestras convicciones y preferencias. Y no se trata solo de los cientos de motivos para la CONFUSIÓN, ya que debemos sumar el DESALIENTO e, incluso, el MIEDO. El desaliento por los proyectos que no salen a la primera, ni a la segunda, ni a la tercera… El desaliento por los desmotivadores consejos de todos aquellos que se han instalado en el pragmatismo estéril y alienante. El miedo a no contar con los apoyos necesarios o a sufrir la incomprensión ajena. El miedo a tener que hacer frente a cualquier tipo de oposición o a la misma envidia. Y, por supuesto, el miedo supremo del ser humano: el miedo al FRACASO.

Si realmente queremos ser PROTAGONISTAS DE NUESTRA VIDA debemos ejercer de nosotros mismos contra viento y marea, debemos crear un ESPACIO INTERIOR DE CONFIANZA Y FIRMEZA que permita no desviarnos de nuestros ideales más vivamente sentidos (esos que nos acompañarán toda la vida). Precisamente, en ese espacio interior de paz podremos VER CON CLARIDAD Y TOMAR LAS MEJORES DECISIONES EN LOS MOMENTOS MÁS DIFÍCILES: NO DESVIARNOS DEL BUEN RUMBO.

La templanza, en este sentido, descansa sobre la CONFIANZA EN NOSOTROS MISMOS y, más concretamente, en nuestro PROYECTO VITAL. Y aquí entiendo proyecto vital, no como un programa de realizaciones nítidamente definido y cerrado, sino -de una manera mucho más difusa y genérica- como un RECONOCIMIENTO DE QUIENES SOMOS, como un CONVENCIMIENTO EN NUESTROS VALORES E INTENCIONES vitales, como un OPTIMISMO basado en la seguridad de que cualquier obstáculo -excepto la muerte- puede ser finalmente superado. Por eso, no debemos entender el mundo como un lugar en el que debemos luchar por hacernos un hueco a duras penas, sino como ese PROMETEDOR Y ESTIMULANTE CAMPO DE JUEGO. Con este simple cambio de mentalidad podemos desembarazarnos de la peor camisa de fuerza que tiene nuestra mente: nuestra INSEGURIDAD.

¿Y qué INGREDIENTES constituyen la esencia de la templanza, entendida de la manera aquí descrita? ¿Y CÓMO PODEMOS ALCANZARLA, por muy difícil que resulte? Próxima entrega…

Emilio M.
Homo Novus


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lunes, 7 de diciembre de 2009

TRANSPARENCIA: CONOCER LA NATURALEZA HUMANA


“Nuestra conducta es la única prueba
de la sinceridad de nuestro corazón”
Charles Thomson Rees Wilson (1869 - 1959)


Te extrañará lo que te voy a decir, mi joven amiga, pero debes saber que tu cuerpo entero es expresión de lo que eres: cada semblante, cada pliegue de tu piel, cada detalle que dejas inadvertido, cada postura, cada palabra, cada mirada… Y la forma en que gesticulas, en que te mueves, en que hablas, en que miras… Te expresas también en lo que no dices, en lo que no haces, en lo que no miras… Y te defines en lo que rechazas, en lo que odias, en lo que amas o en lo que temes… Todo habla de ti… En cada segundo de tu vida hay una sinfonía de gestos que muestra tu esencia, digna de ser escuchada.

Y ¿cómo llegar a entender el sutil lenguaje del movimiento y de todo lo mutable? ¿Cómo comprender al ser humano? ¿Cómo comprenderte a ti misma? Es muy fácil: bastará con que te sumerjas a fondo en la piel y en el alma de unos pocos seres humanos para que cualquier otro te resulte familiar y cercano. Pero deberás entregarte total y rotundamente en cada uno de sus detalles -incluso los más ínfimos y aparentemente intrascendentes-, hasta sentir su grandeza y su miseria, hasta extasiarte en su alegría y asfixiarte en su dolor… hasta creer que tú ya no eres tú misma. Algo muy fácil, pero que requiere de una voluntad extraordinariamente generosa. Algo tan fácil como difícil, pero que puede cambiar tu vida por completo.

No esperes, sin embargo, conocer a nadie por completo. Si pones el debido empeño, conseguirás conocer aquello que complace a tu curiosidad, a tu naturaleza y a tu bien. Cuanto más alimentes tu curiosidad y más satisfecha se vea tu naturaleza, mayor conocimiento alcanzarás del ser humano ajeno.

Por último, no olvides que el camino más directo al conocimiento del hombre es el conocimiento de uno mismo, aunque tal vez sea este el camino más lleno de maleza, por cuanto lo que no perdonamos en el ser ajeno lo pasamos por alto en nosotros mismos.

Descubrir -sea lo que sea- es siempre un viaje lleno de emociones. Desvelar la naturaleza humana es una travesía apasionante. Nuestro futuro -el de cada uno de nosotros y el de la humanidad en su conjunto- será merecedor de la grandeza o estará abocado a la miseria en función de lo bien que hagamos dichos recorridos ineludibles. Bien lo sabían los antiguos maestros…

Emilio M.
Homo Novus

jueves, 26 de noviembre de 2009

UN MOTIVO PARA LA GLORIA (DE LA CIERTA INCERTIDUMBRE DE LA VIDA HUMANA)


"El ave canta aunque la rama cruja,
porque conoce lo que son sus alas"
José Santos Chocano (1875 - 1934)

Me voy a permitir darte una pequeña lección con la mejor intención y el mayor cariño. Tal vez sea la más importante que se te pueda dar en este momento tan crucial de tu vida. Me gustaría hacerte comprender que, en la vida, lo importante no son las certezas sino la astucia, la imaginación y la valentía con la que te aventures en tus incertidumbres. Tal vez, la mayor certeza de nuestra vida sea -precisamente- lo incierto de nuestro conocimiento, lo errático de nuestros actos y lo impredecible de nuestro futuro. La certeza no existe: es tan solo una quimera. Esa es la verdadera naturaleza de la vida y cuanto antes lo aceptes, lo asumas, te acomodes y disfrutes de ello, antes podrás aprovechar todos sus encantos.

No debes temer al destino porque el destino, al igual que un espejo, tan solo reflejará lo que tú le muestres. No te sientas contrariada al comprobar que te faltan certidumbres sobre las que construir tu futuro. Por mucho que lo intentes, tu futuro jamás se basará en las certidumbres que le puedas entregar, sino en tu espíritu aventurero y confiado: se basará en la confianza de saber que siempre habrá una salida honrosa y un motivo para la gloria. ¡Siempre!

Nunca olvides que tu mundo tan solo ocupa una millonésima parte del espacio que tu mente puede llegar a percibir y albergar. La vida está llena de puertas -miles de puertas cerradas- que están esperando a que las empujes. Detrás de cada puerta hay una oportunidad y un peligro. Aprovecharás la oportunidad si actúas con valentía y esfuerzo (pero no con precipitación y temeridad). Por otra parte, el mayor peligro que te puedes encontrar no estará detrás de la puerta: se esconderá en ti misma, y tiene un nombre de relativa gravedad: miedo. El miedo y la falta de confianza pueden cerrarte todas las puertas. Y también pueden llegar a ser la más pesada de tus cadenas.

Emilio M.
Homo Novus

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lunes, 9 de noviembre de 2009

LA MENTE DEL CREADOR. 2. EL FACTOR ACTITUDINAL: DE LO HUMANO A LO SUPREMO (Primera Parte)

¿Dónde residen las claves para superar nuestras limitaciones y desarrollar todo nuestro potencial? ¿Qué es aquello que puede hacer que aprovechemos todas las posibilidades que nos ofrece nuestra inteligencia y la singular ventaja que tenemos los seres humanos de ser conscientes de nuestra propia existencia?


“El hombre se eleva por la inteligencia
pero no es hombre más que por el corazón”
Henry F. Amiel (1821 - 1881)

“El hombre vulgar espera lo bueno y lo malo del exterior.
El hombre que piensa lo espera de sí mismo”
Antón Chéjov (1860 - 1904)


Después de realizar una serie de reflexiones sobre la naturaleza del principal factor que nos permitió diferenciarnos del resto de los animales -LA MENTE DEL CREADOR (CONSCIENCIA E INTELIGENCIA)-, terminaba la primera parte de esta entrada proponiendo la revisión de una serie de CLAVES que nos permitan alcanzar todo el POTENCIAL DE NUESTRA SUPERIOR INTELIGENCIA.

Estas claves, como se verá más adelante, no inciden en el mero proceso mecánico que rige la maravillosa herramienta que nos ha sido concedida, sino en el mismo uso que hacemos de ella, en la INTENCIÓN que nos mueve y en la ACTITUD con la que afrontamos su aprovechamiento. Es lo que he llamado el FACTOR ACTITUDINAL. Realmente, podríamos decir que hay más de una inteligencia, o que la inteligencia se estructura en más de un nivel de consciencia o escala jerárquica. Podríamos decir, incluso, que hay más de una inteligencia, aunque considero que esta afirmación confunde más que aclara. Este factor, que llamo actitudinal, fue -en mi opinión- la PIEDRA ANGULAR que puede explicar el milagro del RENACIMIENTO. Y fue el factor que explica la gran aceleración que se produjo en el proceso de ENRIQUECIMIENTO DEL CONOCIMIENTO HUMANO, o en la -mucho más lenta- LIBERACIÓN DE LA MENTE DE COMPLEJOS, PREJUICIOS Y DEPENDENCIAS externas al propio ser humano, o en EL FORTALECIMIENTO DE UN ESPÍRITU DE DESBORDANTE OPTIMISMO, posteriormente muy matizado y diezmado.

Por último, quisiera que se tuviera en cuenta el CARÁCTER APROXIMATIVO de esta reflexión, que se ha hecho sin el recurso a una documentación concreta alguna, y que es posible gracias al atesoramiento de conocimientos del autor y a su propia reflexión personal. Vuelvo a insistir en la especial mención que merecen nuestros CLÁSICOS DEL RENACIMIENTO -ITALIANO O NO- que con su VISIÓN ENTUSIASTA Y UN TANTO IDEALIZADA de las posibilidades del ser humano permitió dar un giro trascendental a la historia de la humanidad. En la siguiente síntesis, por tanto, se encuentran contenidas las mejores SEMILLAS que inspiraron el ESPÍRITU DEL RENACIMIENTO, alguna de las cuales sería necesario rescatar y diseminar por toda la humanidad actual.

Las claves mencionadas se pueden agrupar en los cinco SIGUIENTES CAPÍTULOS:
  1. Ejercer de nosotros mismos sin temor.
  2. Desarrollar nuestra creatividad.
  3. Estructurar el conocimiento.
  4. Hacer realidad el futuro imaginado.
  5. Saber gestionar el éxito y el fracaso.
En la próxima última entrada de este post (no más tarde de una semana desde el actual), enumeraré y explicaré sucintamente cada una de las claves que se engloban en estos capítulos.

Emilio M.
Homo Novus

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2001. Una odisea en el espacio. Escena del nacimiento del hombre (con audio).
(por Coldshouldermulder)


lunes, 28 de septiembre de 2009

LA MENTE DEL CREADOR. 1. CONSCIENCIA E INTELIGENCIA: DE LO ANIMAL A LO HUMANO

¿Dónde residen las claves para superar nuestras limitaciones y desarrollar todo nuestro potencial? ¿Qué es aquello que puede hacer que aprovechemos todas las posibilidades que nos ofrece nuestra inteligencia y la singular ventaja que tenemos los seres humanos de ser conscientes de nuestra propia existencia?

"Pensar es como vivir dos veces."
Marco Tulio Cicerón (106 a.c. - 43 a.c.)

“La mayor parte de los hombres tiene una capacidad intelectual
muy superior al ejercicio que hacen de ella”
José Ortega y Gasset (1883 - 1955)

Hace unos días, intentando ilustrar mi convicción de que la clave de toda nuestra existencia y de todo lo que podemos llegar a conseguir en nuestra vida depende, no ya de lo que hagamos, sino de lo que pensemos, recurrí a una escena de la mítica película “2001. Una odisea en el espacio” (1968) de los geniales Stanley Kubrick (productor, director y coguionista) y Arthur C. Clark (coguionista, y autor de la novela corta “El Centinela”, en la que ambos se basaron para hacer el guión).

La escena de la película a la que me refiero es la que sigue a continuación. La película en sí misma es toda una reflexión visual muy compleja sobre el hombre, y muy abierta a todo tipo de interpretaciones. Por esta razón, es aplaudida tanto como es denostada. Apasiona con la misma facilidad que aburre. Pido un “click” en el video y una reflexión para quien haya llegado hasta aquí sin asustarse.


2001. Una odisea en el espacio. Escena del nacimiento del hombre (extendido y sin audio)
(por educaNT)



Antes de nada debo aclarar -para evitar sesgos en la interpretación de lo que digo- que la importancia de lo que hagamos es rotunda, pero más trascendencia tiene aún lo que pensemos. La lógica es muy sencilla: todos los actos que dependen de nuestra voluntad, los que guían conscientemente nuestra existencia, son antes pensados. Por eso, podremos tener más o menos éxito en conseguir lo que pensemos. Pero algo que no pensemos, jamás lo podremos conseguir (salvo que intervengan puntualmente la casualidad y la fortuna, por supuesto). De esta manera, si nos planteamos llegar a la luna, podremos conseguirlo o no, pero si no nos lo planteamos (si no lo tenemos en la mente: si no tenemos la intención y disposición) jamás lo haremos. Y acepto que alguien me diga que puede venir un extra-terrestre y llevarnos allí. Por supuesto…

En mi opinión -muy personal, como no podía ser de otra manera en este caso- lo que los guionistas están describiendo en la escena de ese video es, de alguna manera, el salto cualitativo que supuso el desarrollo de la inteligencia en el hombre. La inteligencia es el hecho diferencial respecto al resto de los animales. ¿Y en qué consiste esto? ¿Cuándo se puede decir que el hombre fue diferencialmente inteligente respecto del resto de los animales? En mi opinión –también-, cuando tomó conciencia de su existencia individual, de su singularidad. Porque solo cuando tomó conciencia de su propia existencia pudo actuar sobre ella. Solo cuando se descubrió a sí mismo en el mundo, se juzgo y decidió lo que quería hacer de su vida, empezó a idear la forma de conseguirlo: había un motivo para pensar, para seguir descubriendo, para idear, para soñar y para hacer todo ello realidad. Vivir se convirtió en resultado de la voluntad. Veámoslo un poco más detenidamente.

Un animal actúa, fundamentalmente, en función de la naturaleza propia que ha heredado. En otras palabras: no cuestiona su naturaleza, sino que la vive sin más. Un león (más bien una leona, que es quien se lo trabaja) caza al tener hambre sin preguntarse por qué tiene hambre ni por qué necesita acabar con la vida de otros seres para dejar de tener hambre. Un animal, simplemente, es. Por el contrario, un ser humano, al tomar conciencia de su propia existencia se interroga por las razones de su forma de ser (se descubre a sí mismo) y, lo que es más importante, las cuestiona. Y lo que es aún todavía más importante: las intenta superar. Intenta superar sus limitaciones, intenta ir más allá del papel que su naturaleza le ha otorgado e intenta modificar su propio comportamiento para ser como él mismo quiere ser: intenta reformularse, modificar su inicial naturaleza, y convertirse en creador de si mismo y de entidades anteriormente inexistentes, fruto del deseo y de la imaginación. Intenta jugar a ser un dios, aunque sea un dios con minúsculas muy minúsculas, de posibilidades limitadas. Y lo cierto es que no le ha ido mal en algunos aspectos, aunque habiendo hecho lo más difícil, se ha quedado a medias (algo que sigue siendo todavía hoy, muy humano). Seguimos siendo animales cautivos de nuestro instinto en ese temor ancestral en aventurarnos hacia nuestras enormes e insospechadas posibilidades. Solo unos pocos sabios se atreven.

¿Dónde residen las claves para superar nuestra “mediocridad” y desarrollar todo nuestro potencial? ¿Qué es lo que puede hacer que aprovechemos todas las posibilidades que nos ofrece nuestra inteligencia y la singular ventaja que tenemos los seres humanos al ser conscientes de nuestra propia existencia?

Una vez puestas las bases, lo trataremos en el siguiente post, con la inestimable ayuda y el gran ejemplo de nuestros maestros del Renacimiento…

Emilio M.
Homo Novus

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