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domingo, 3 de julio de 2011

LA SERENIDAD DE LOS SABIOS


"Todos los hombres son sabios;
unos antes, los otros, después"

(Proverbio chino)


Hace mucho tiempo que no escuchaba la conmovedora composición que hizo -el también sabio- Ennio Morricone, para la serie televisiva de la RAI "Marco Polo". Una excelente serie, por cierto, digna de ser vista una y mil veces.

Entretenerme entre estas bellísimas notas y traer a la memoria a los grandes seres humanos que, como Marco Polo, han hecho crecer a la humanidad material y espiritualmente, me aporta una gran serenidad. Especialmente en estos momentos de mi vida, de grandes dificultades y tensiones.

Pensar en Marco Polo, Teresa de Calcuta, Epicuro, Marco Aurelio, Marie Curie, Einstein, Jesucristo, Hipatia, León Battista Alberti, por mencionar sólo unos pocos; y pensar en sus grandes realizaciones, en la dureza de su experiencia, en el descomunal esfuerzo que debieron realizar y en su invencible fuerza de voluntad, me llena de paz. Su ejemplo es la luz de la antorcha que dejaron en nuestro camino.

Pensar en el gran ejemplo que nos legaron me resulta inexplicablemente acogedor. Y, a la vez, me hace sentirme obligado a no traicionar su sagrada memoria.

Emilio M.
Homo Novus

domingo, 6 de marzo de 2011

NOTAS SOBRE EPICURO, EL FILÓSOFO DE LA AMISTAD (9) LA PAZ DEL ESPÍRITU NOBLE: DE LA VIRTUD.


"No hagas nada en la vida que te causase temor
si fuese conocido por el prójimo"

"Exhortaciones". 36.
Epicuro (341 a.C. - 270 a.C.)


Y nada hagas si, al ser conocido por los demás, te causase vergüenza, pues la exposición a la crítica ajena es en muchas ocasiones -pero no siempre- el mejor patrón con el que puedes valorar tu conducta y saber si está en CONFORMIDAD CON LOS VALORES que postulas y defiendes. Y de la misma forma, teniendo un buen patrón que te permita evaluar la afinidad entre tus actos y tus creencias, podrás VIVIR COHERENTEMENTE Y EN PAZ con tu conciencia: podrás VIVIR VIRTUOSAMENTE.

Podrás vivir en esa paz, como decía, que es LA PAZ DEL ESPÍRITU NOBLE. Tu confianza en ti mismo se fortalecerá hasta límites insospechados. Y en esa paz, fuente de todo EQUILIBRIO DURADERO, también te ganarás la CONFIANZA Y LA CREDIBILIDAD AJENAS, que son la base de una SÓLIDA, FECUNDA Y PLACENTERA AMISTAD.

Nada hagas que, al ser conocido, te cause vergüenza o temor. Sé virtuoso y coherente en cada uno de tus actos, por muy duro que te resulte en muchas ocasiones. Actuar virtuosamente -vivir virtuosamente- nos impone unas DEMANDAS EN EXTREMO EXIGENTES, pero la recompensa que nos proporciona es UNA VIDA FELIZ. Y he de decir con todo convencimiento que no conozco otro camino para llegar a esta meta.

Emilio M
Homo Novus

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lunes, 7 de febrero de 2011

DE LOS MOMENTOS DE SOLEDAD Y SILENCIO: ENCONTRARSE CON UNO MISMO


"El hombre debe escucharse más a sí mismo,
en lugar de escuchar los acentos de la devoción de los demás.
Esas frases le son aún más nocivas mientras no haya dado con las suyas"

Ralph Waldo Emerson (1803 - 1882)


Es un hecho fácilmente constatable que el ser humano teme la soledad y el silencio (hablo de esos necesarios ratos de soledad y silencio, no del aislamiento de nuestras vidas). Ambas experiencias suponen algo así como la desnudez, el desamparo o la exposición a riesgos ancestrales, que ni siquiera llega a entender. Y, sin embargo, es en la soledad y en el silencio, donde el ser humano se encuentra a sí mismo, donde recupera su esencial disposición ante la vida, donde encuentra los rasgos más básicos y perennes de su carácter, y donde revive sus más sentidos sueños.

Muy al contrario de lo que se suele pensar, la soledad y el silencio no son el vacío o la nada: son el encuentro con uno mismo, pero el encuentro en lo más auténtico de uno mismo. En la soledad y en el silencio habla nuestro "yo" más profundo y verdadero. Ese encuentro debería ser un motivo de gozo y alegría, la celebración del reencuentro y de la recuperación de uno mismo. Así las cosas, la búsqueda de la soledad y del silencio debería ser tan habitual y gozosa como la búsqueda y el reencuentro con el amigo. De hecho, es la búsqueda de nuestro primer y mejor amigo: nosotros mismos. Por desgracia, ese primer y mejor amigo es, muchas veces, un gran desconocido: alguien a quien no solemos recurrir, cuando es, por naturaleza, nuestro mejor aliado.

Por desgracia, tenemos a la soledad y al silencio por ingratos compañeros que despreciamos y evitamos a toda costa. En realidad, con esta actitud, demostramos que queremos evitar encontrarnos con nuestro esencial "yo". ¿Por qué...? Muy sencillo. Porque ese "yo" nos recuerda nuestros verdaderos ideales -¡los difíciles de mantener!- y nuestras exigencias más nobles -nuestra nobleza, ¡tan dura de mantener!- y lo más doloroso para nosotros: lo mucho que nos apartamos de unos y otras, y lo mucho que nos traicionamos.

La soledad y el silencio, si son dolorosos y se rehúyen, lo son, precisamente, porque nos traen la angustia de la traición más amarga: la traición a uno mismo. No nos damos cuenta de que, en el esfuerzo de ser nosotros mismos, se haya nuestro más gozoso vivir. Por esta razón, debemos buscarnos con valentía y debemos hacer de la soledad y el silencio esa acogedora casa en la que compartimos nuestra vida con el protagonista principal de lo que somos y hacemos: ¡nosotros mismos! Con ello también va en juego nuestra felicidad.

Cuando nuestro vivir está en plena armonía con nuestro "yo" más profundo, los momentos de soledad y silencio están llenos de paz y gozo. Son nuestro refugio, el lugar donde nos recuperamos a nosotros mismo y donde curamos nuestras heridas. Siendo así, esos momentos no es que sean rechazados: es que son afanosamente buscados.

Emilio M.
Homo Novus

domingo, 24 de octubre de 2010

NOTAS SOBRE EPICURO, EL FILÓSOFO DE LA AMISTAD (7). FORTUNA Y CONFIANZA EN EL VIVIR


"Poco ataca el sabio a la fortuna, pues su razón le ha enseñado
cuáles son los bienes mayores y decisivos. Y así los administra,
y los administrará, mientras dure su vida"

"Máximas Capitales". 16.
Epicuro (341 a.C. - 270 a.C.)


Como bien indica nuestro querido filósofo, EL SABIO NO DEJA SU VIDA EN MANOS DE LA PROVIDENCIA, NI HACE DEPENDER SU ALEGRÍA Y SU FELICIDAD DE LA FORTUNA, NI ESPERA QUE EL AZAR LE ENTREGUE LOS MAYORES BIENES DE SU VIDA. En absoluto es la disposición del sabio.

Porque el sabio -que a todo aspira, que todo intenta aprender, pero que acepta con sumisa humildad lo que la vida le devuelve (no para quejarse, sino para disfrutarlo con gratitud en su justa medida), EL SABIO -decía- SOLO CONFÍA SU FUTURO A SU PROPIO Y ABNEGADO ESFUERZO -día a día-, y a su tenacidad, y a su sincero vivir, y a la sencillez de sus emociones, y a su buena y justa voluntad, y a su FRATERNO CONVIVIR en paz.

Así, el sabio vive confiado en que la vida hará FRUCTIFICAR los bienes que esperanzadoramente ha sembrado y que pacientemente cuida, sobrellevando con firmeza todas esas tormentas que ponen en peligro su cosecha, Y en esa pacífica confianza, hace de su vida una PLACENTERA ESTANCIA en la que goza de cada momento de su presente, sin necesidad de esperar al futuro. Nada le es ajeno -ni el dolor- pero puede prescindir de cualquier mal que le aqueje, para ENTREGARSE CON AGRADO AL MÁS HUMILDE DE LOS PLACERES, siempre deseando compartirlo con los demás, en un ambiente de franco afecto y amistad.

El sabio siempre encuentra motivo para APRENDER Y GOZAR -CON MODESTIA- DE LA VIDA.

Emilio M.
Homo Novus

martes, 12 de octubre de 2010

NOTAS SOBRE EPICURO, EL FILÓSOFO DE LA AMISTAD (6). DE LA PRIMERA LIBERTAD Y DE LA FELICIDAD.


"Más el sabio no repudia la vida ni teme el carecer de ella,
pues no le molesta vivir, ni cree que sea un mal el no estar vivo.
Y así como de los alimentos escoge el más agradable y no el más copioso,
del mismo modo disfruta del tiempo, que no mide en su durar prolongado,
sino en lo placentero de su intensidad"

Cartas a Meneceo
Epicuro (341 a.C. - 270 a.C.)


LIBERTAD PRIMERA. Libertad de vivir A SALVO DEL MIEDO: del miedo a la muerte, del miedo a sufrir, del miedo a cualquier cosa... Tan importante es vivir libres del miedo que, de no conseguirlo, agonizamos suspendidos en el TIEMPO -en la espera inútil de ser liberados por no sé sabe qué o quién-, paralizados, interrumpidos, inactivos... Es lo más parecido a renunciar a la vida y a sus dones.

Por esta sencilla razón, LA CONFIANZA NOS HACE LIBRES y nos permite disfrutar de la vida en toda su extensión e intensidad. Pues siendo libres, somos nosotros mismos y, en nuestro sentir, pensar y actuar, se expresa la sincera, natural y bondadosa ESENCIA de nuestro ser.

Pensad por un momento en la santa PAZ que alcanzaría vuestro espíritu si no temiéramos a la muerte y al dolor... si supiéramos que ninguna tempestad será capaz de hacer zozobrar nuestra embarcación... si nada pudiera perturbar la alegría de nuestra existencia....

Dibujo - Leonardo da Vinci
Pues sabed hermanos que ESA PAZ INTERIOR ES POSIBLE, que ese gozo en el vivir puede ser una realidad al alcance de nuestra mano (tan SORPRENDENTEMENTE CERCA...). Sabed, amigos, que el día que caminemos sin temor, dispuestos a ACEPTAR nuestro destino -aún no escrito-, habremos conquistado nuestra primera y más esencial libertad, esa que no está exenta de nada -bueno o malo- y que se constituye plena de todo.

Ese día nos RECONCILIAREMOS con el mundo -con la naturaleza entera, la que nos abarca y la que habita en nuestro interior-, con esa naturaleza que hoy ofendemos y dañamos, pero a la que algún día regresaremos para vivir en armonía plena.

VIVIR LIBRES... LIBRES PARA VIVIR...


Emilio M.
Homo Novus

domingo, 4 de abril de 2010

DEL VALOR DE LA TEMPLANZA (PAZ EN MEDIO DE LA TORMENTA). PRIMERA PARTE.


La templanza, en todos los tiempos, ha sido una virtud imprescindible
para no desviarnos de nuestro proyecto vital, para no dejar de ser
nosotros mismos y para vivir confiados y entusiasmados en nuestras
posibilidades como seres humanos.

Dedicado a M.D.V., con todo mi cariño y apoyo.

"En el espíritu como en el cuerpo, ha menester un buen régimen,
y en este régimen hay una condición indispensable: la templanza"
Jaime Luciano Balmes (1810 - 1848)

En este mundo acelerado y en continua renovación, donde el CAMBIO se ha convertido en un fin en sí mismo, donde hemos dejado de luchar por sobrevivir para sobrevivir a duras penas en esa gran CARRERA COMPETITIVA en que hemos convertido nuestra vida, el valor de la TEMPLANZA adquiere una importancia muy relevante.

Más allá de las definiciones habituales de este término, destaco parte de la definición expuesta en el sitio web Definición.de (http://definicion.de/templanza/): “La templanza está relacionada con la sobriedad o moderación de carácter. UNA PERSONA CON TEMPLANZA REACCIONA DE MANERA EQUILIBRADA, ya que está en condiciones de controlar sus emociones y dominar sus impulsos”

Y ¿por qué es tan importante la templanza? Muy fácil: porque resulta imprescindible para que nuestro proyecto vital se desarrolle con firmeza y con las suficientes PROBABILIDADES DE ÉXITO. Efectivamente, en este entorno tan difícil y competitivo que he comentado, en el que tan importante es afirmarse individualmente como socialmente, son muchas las influencias, circunstancias y contrariedades que nos confunden y nos hacen dudar de la bondad de nuestras convicciones y preferencias. Y no se trata solo de los cientos de motivos para la CONFUSIÓN, ya que debemos sumar el DESALIENTO e, incluso, el MIEDO. El desaliento por los proyectos que no salen a la primera, ni a la segunda, ni a la tercera… El desaliento por los desmotivadores consejos de todos aquellos que se han instalado en el pragmatismo estéril y alienante. El miedo a no contar con los apoyos necesarios o a sufrir la incomprensión ajena. El miedo a tener que hacer frente a cualquier tipo de oposición o a la misma envidia. Y, por supuesto, el miedo supremo del ser humano: el miedo al FRACASO.

Si realmente queremos ser PROTAGONISTAS DE NUESTRA VIDA debemos ejercer de nosotros mismos contra viento y marea, debemos crear un ESPACIO INTERIOR DE CONFIANZA Y FIRMEZA que permita no desviarnos de nuestros ideales más vivamente sentidos (esos que nos acompañarán toda la vida). Precisamente, en ese espacio interior de paz podremos VER CON CLARIDAD Y TOMAR LAS MEJORES DECISIONES EN LOS MOMENTOS MÁS DIFÍCILES: NO DESVIARNOS DEL BUEN RUMBO.

La templanza, en este sentido, descansa sobre la CONFIANZA EN NOSOTROS MISMOS y, más concretamente, en nuestro PROYECTO VITAL. Y aquí entiendo proyecto vital, no como un programa de realizaciones nítidamente definido y cerrado, sino -de una manera mucho más difusa y genérica- como un RECONOCIMIENTO DE QUIENES SOMOS, como un CONVENCIMIENTO EN NUESTROS VALORES E INTENCIONES vitales, como un OPTIMISMO basado en la seguridad de que cualquier obstáculo -excepto la muerte- puede ser finalmente superado. Por eso, no debemos entender el mundo como un lugar en el que debemos luchar por hacernos un hueco a duras penas, sino como ese PROMETEDOR Y ESTIMULANTE CAMPO DE JUEGO. Con este simple cambio de mentalidad podemos desembarazarnos de la peor camisa de fuerza que tiene nuestra mente: nuestra INSEGURIDAD.

¿Y qué INGREDIENTES constituyen la esencia de la templanza, entendida de la manera aquí descrita? ¿Y CÓMO PODEMOS ALCANZARLA, por muy difícil que resulte? Próxima entrega…

Emilio M.
Homo Novus


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