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domingo, 6 de marzo de 2011

NOTAS SOBRE EPICURO, EL FILÓSOFO DE LA AMISTAD (9) LA PAZ DEL ESPÍRITU NOBLE: DE LA VIRTUD.


"No hagas nada en la vida que te causase temor
si fuese conocido por el prójimo"

"Exhortaciones". 36.
Epicuro (341 a.C. - 270 a.C.)


Y nada hagas si, al ser conocido por los demás, te causase vergüenza, pues la exposición a la crítica ajena es en muchas ocasiones -pero no siempre- el mejor patrón con el que puedes valorar tu conducta y saber si está en CONFORMIDAD CON LOS VALORES que postulas y defiendes. Y de la misma forma, teniendo un buen patrón que te permita evaluar la afinidad entre tus actos y tus creencias, podrás VIVIR COHERENTEMENTE Y EN PAZ con tu conciencia: podrás VIVIR VIRTUOSAMENTE.

Podrás vivir en esa paz, como decía, que es LA PAZ DEL ESPÍRITU NOBLE. Tu confianza en ti mismo se fortalecerá hasta límites insospechados. Y en esa paz, fuente de todo EQUILIBRIO DURADERO, también te ganarás la CONFIANZA Y LA CREDIBILIDAD AJENAS, que son la base de una SÓLIDA, FECUNDA Y PLACENTERA AMISTAD.

Nada hagas que, al ser conocido, te cause vergüenza o temor. Sé virtuoso y coherente en cada uno de tus actos, por muy duro que te resulte en muchas ocasiones. Actuar virtuosamente -vivir virtuosamente- nos impone unas DEMANDAS EN EXTREMO EXIGENTES, pero la recompensa que nos proporciona es UNA VIDA FELIZ. Y he de decir con todo convencimiento que no conozco otro camino para llegar a esta meta.

Emilio M
Homo Novus

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domingo, 24 de octubre de 2010

NOTAS SOBRE EPICURO, EL FILÓSOFO DE LA AMISTAD (7). FORTUNA Y CONFIANZA EN EL VIVIR


"Poco ataca el sabio a la fortuna, pues su razón le ha enseñado
cuáles son los bienes mayores y decisivos. Y así los administra,
y los administrará, mientras dure su vida"

"Máximas Capitales". 16.
Epicuro (341 a.C. - 270 a.C.)


Como bien indica nuestro querido filósofo, EL SABIO NO DEJA SU VIDA EN MANOS DE LA PROVIDENCIA, NI HACE DEPENDER SU ALEGRÍA Y SU FELICIDAD DE LA FORTUNA, NI ESPERA QUE EL AZAR LE ENTREGUE LOS MAYORES BIENES DE SU VIDA. En absoluto es la disposición del sabio.

Porque el sabio -que a todo aspira, que todo intenta aprender, pero que acepta con sumisa humildad lo que la vida le devuelve (no para quejarse, sino para disfrutarlo con gratitud en su justa medida), EL SABIO -decía- SOLO CONFÍA SU FUTURO A SU PROPIO Y ABNEGADO ESFUERZO -día a día-, y a su tenacidad, y a su sincero vivir, y a la sencillez de sus emociones, y a su buena y justa voluntad, y a su FRATERNO CONVIVIR en paz.

Así, el sabio vive confiado en que la vida hará FRUCTIFICAR los bienes que esperanzadoramente ha sembrado y que pacientemente cuida, sobrellevando con firmeza todas esas tormentas que ponen en peligro su cosecha, Y en esa pacífica confianza, hace de su vida una PLACENTERA ESTANCIA en la que goza de cada momento de su presente, sin necesidad de esperar al futuro. Nada le es ajeno -ni el dolor- pero puede prescindir de cualquier mal que le aqueje, para ENTREGARSE CON AGRADO AL MÁS HUMILDE DE LOS PLACERES, siempre deseando compartirlo con los demás, en un ambiente de franco afecto y amistad.

El sabio siempre encuentra motivo para APRENDER Y GOZAR -CON MODESTIA- DE LA VIDA.

Emilio M.
Homo Novus