"Surgirá un nuevo orden
y sus hombres serán
los sacerdotes del hombre,
y cada hombre será
su propio sacerdote"
Walt Whitman (1819-1892)
Estoy convencido de que nuestra vida no es el resultado de una o dos decisiones, o de uno o dos actos, sino de miles o millones de decisiones y de actos. Y creo que nuestras decisiones y actos no son fruto del azar sino de nuestras creencias y de nuestra disposición de ánimo. Por eso creo que nuestra vida es el fruto de nuestra esencial forma de ser. SOMOS LIBRES, CIERTAMENTE, PERO SOLO PARA DECIDIR SI EJERCEMOS DE NOSOTROS MISMOS O NO.
Aún así, creo que todos los seres compartimos unos RASGOS ESENCIALES -el deseo de vivir con alegría y en armonía con todo lo que existe en nuestro mundo- y una necesidad -la de sobrevivir a tanta dificultad e incertidumbre, con las que tenemos que enfrentarnos desde que nacemos-. Nuestras decisiones y actos conjugan el juego vital entre estas dos entidades, dando lugar al extenso abanico de experiencias humanas posibles.
Pareciera que vivimos determinados por nuestro yo y nuestras circunstancias (siguiendo la popular sentencia de Ortega y Gasset) y, sin embargo, HAY UN ANGOSTO Y ESCARPADO SENDERO A TRAVÉS DEL CUAL PODEMOS SUPERAR EL DESTINO AL QUE NOS VEMOS ABOCADOS. Ese difícil camino requiere del VALOR y de la HUMILDAD necesaria para ejercer nuestra alegría y nuestra buena voluntad innatos, escuchando nuestra CONCIENCIA. Y también precisa del coraje y del esfuerzo de INTERIORIZAR Y DILUIR NUESTRAS EXPERIENCIAS NEGATIVAS, hasta dejar en la nada nuestro dolor.
Es la GÉNESIS DEL SER HUMANO NUEVO y del ser humano que transciende los límites de sus debilidades hasta ejercer buenamente su VIRTUOSA ESENCIA COMÚN, ese anhelo de vida en armonía y hermandad, esa utópica aspiración de no fundar nuestro bien sobre la desgracia ajena, ese goce supremo en la amistad (tal como la concebía Epicuro), esa gloria encontrada en las grandes realizaciones a las que podemos aspirar, cuando se realizan en común humildad (mucho más allá de lo que podemos imaginar), ese hombre satisfecho de sí mismo y de su existencia que, en un simple apretón de manos o en un abrazo, sabe transmitir una enorme energía, un deseo de paz y armonía, un confiado optimismo y una sana alegría.
Una dura y apasionante experiencia… Es la génesis del ser humano nuevo -HOMO NOVUS- al que todos, sin excepción, ESTAMOS CONVOCADOS…
Emilio M.
Homo Novus




