sino quien se halla en lo extremo
del arte y de la vida”
“Non ha l`habito intero
prima alcun, c’ha l’estremo
dell’arte et Della vita”
Michelangelo Buonarroti (Miguel Ángel) (1475-1564)
“La extraordinaria energía del Quattrocento todavía se extendería hacia los primeros decenios del siglo siguiente [en referencia al siglo XV] e, incluso, culminará en los proyectos de Leonardo [da Vinci] y Miguel Ángel [Buonarroti], pero incrustada en esta energía -y, a veces, por una fecunda paradoja, fructificándola- late, cada vez con más violencia, el desaliento del despertar tras un sueño desmentido.”“El Quattrocento, arte y cultura del Renacimiento italiano”Rafael Argullol
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| Leonardo da Vinci - Cabeza de joven mujer |
Lo primero que debo confirmar es que aquella época fue, ante todo, un periodo en el que se revolucionó el pensamiento -la forma en que el ser humano asumía su humanidad- y que se desplegó una descomunal energía creativa a todos los niveles. Bien es cierto que no ocurrió en todas las capas de la población, y que fue un fenómeno asociado a los sectores más cultos de la población. Pero esto no nos debe extrañar pues todos los movimientos innovadores prenden inicialmente en grupos reducidos y de gran iniciativa. Lo más importante siempre es el legado que dejan y, en este caso, su herencia es sencillamente deslumbrante…
Este inagotable y excedido derroche de energía fue motivado -como no podía ser de otra manera- por el entusiasmo. Un entusiasmo sin límites fruto de la seguridad derivada de su creencia en que habían recuperado la senda perdida del conocimiento, del arte, de la belleza, de la ética y de otras muchas más cosas. Y creían que lo habían conseguido después de un periodo en el cual la cultura había ido en retroceso y se había enquistado en planteamientos tan rígidos como oscuros y poco útiles e ingratos.
Realmente, los protagonistas del Renacimiento italiano eran conscientes de que estaban viviendo y protagonizando un momento histórico excepcional. Y su contagiosa excitación era tal que se pusieron unas metas que no sé si calificar de inalcanzables, pero que -es seguro- resultaban extraordinariamente exigentes. Eso les hizo gigantes… y eso nos sigue cautivando y apasionando aún hoy…
¿Ciertamente fue todo aquello un sueño desmentido…? A por la segunda parte…
Emilio M.
Homo Novus
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