“En cambio yo me he educado de tal manera que,
sin prestar juramento de fidelidad a nadie,
puedo extender mi interés a todos los maestros de filosofía,
examinar todas sus obras y conocer todas las escuelas”
Giovanni Pico della Mirandola (1463 – 1494)
De “Discurso sobre la dignidad del ser humano”
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| Foto de Alex Perez en Unsplash |
Una mente abierta no deja de aprender durante toda su vida, y ese aprendizaje, basado en la reflexión, el diálogo y la experiencia, hace madurar nuestros pensamientos, de tal manera que con el tiempo vamos modificando, mucho o poco, nuestra forma de pensar y nuestras creencias (raramente nuestros valores). Tanto puede llegar a ser el cambio que puede modificarse hasta nuestra forma de vivir.
El ser humano tiene miedo a reflexionar y, más aún, a cambiar: cambiar es significarse, y arriesgarse a ser objeto de críticas y censuras. Está mucho mejor visto pensar siempre de la misma manera y ser previsibles. Siendo previsibles y sumisos somos más fácilmente manejables. Y si nos unimos al pensamiento único, al de la mayoría, más contentos estarán todos. De esta manera, cuando adoptamos una forma de pensar, la defendemos a ultranza, la mantenemos aun en su invalidez, y censuramos a quien pueda criticarnos. Incluso falseando su conducta y desprestigiando su pensamiento.
Lo malo es que actuar así ni es vida, ni es libertad. Malo es cuando nos quieren imponer una forma de pensar, sentir y vivir, pero mucho peor es cuando somos nosotros mismos los que nos censuramos, los que nos exigimos la uniformidad universal, los que reprobamos el cambio aunque eso suponga mejorar como seres humanos.
Realmente, los mayores censores de nuestra libertad somos nosotros mismos. Pero nuestra libertad de pensar nunca nos la podrán robar, excepto si nosotros renunciamos a ella. Está siempre ahí, al alcance de nuestra mano. Y la vida espera que la alarguemos para que seamos fuente de luz en un mundo que puede ser claramente mejor.
¿O el mundo está bien como es ahora?
[NOTA: Pico della Mirandola fue un gran pensador del Renacimiento italiano que murió en extrañas circunstancias muy joven (a los 31 años), según se cree envenenado, y después de haber sido perseguido por los poderes de la época. El motivo: su libertad de pensamiento y de juicio, y su independencia, tanto a nivel político como religioso]
Emilio Muñoz
Homo Novus...
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