martes, 15 de agosto de 2023

RENACIMIENTO Y HUMANISMO: LA VIDA COMO PASIÓN
(UNA VISIÓN ESPERANZADA DEL MUNDO)


“Entre su alma y la de un niño
no había más diferencias que algunas cicatrices”

André Maurois (1885 – 1967)


“Concédeme esos cielos, esos mundos dormidos,
el peso del silencio, ese arco, ese abandono,
enciéndeme las manos,
ahóndame la vida
con la dádiva dulce que te pido”

Idea Vilariño (1920 - 2009)
De ““Concédeme esos cielos, esos mundos dormidos”


Maddalena che legge nel deserto
Sisto Badalocchio Rosa (1585 - 1647)
Nunca huyo de intentar entender el mundo actual (por mucho que me inquiete en bastantes ocasiones), intentando hacerlo lo mejor que sé (pues es decisivo para vivir). De ahí esas miradas oscuras y preocupantes que también publico. Es importante no callarlo…

Sin embargo, no me dejo arrastrar por el pesimismo o la negatividad, pues hay muchos motivos en la historia de la humanidad para valorar movimientos sociales apasionantes. Como hay, en cualquier periodo histórico, numerosos personajes sabios, famosos o anónimos, que iluminan la vida. También ahora mismo, en este medio que tantos gratos y deliciosos encuentros me proporciona.

Para aliviar la ingrata sensación del último post publicado aquí, hoy vuelvo a traer hasta aquí uno de esos periodos apasionantes de la humanidad, del que tanto he escrito y hablado: el Renacimiento, desde su visión más humanista. Y lo hago de la mano de un filólogo y escritor, Pere J. Quetglas Nicolau (1952 - …) en su excitante descripción de los rasgos que definen al ser humano y a la época del Renacimiento.

Los rasgos de este nuevo hombre serían: 1) un temperamento ardoroso y entusiástico, que le lleva a afrontar empresas, en apariencia, superiores a sus fuerzas; 2) un insaciable deseo de saber, que le conduce necesariamente a la superación de fronteras lingüísticas, culturales y, también, religiosas; 3) una meditada actitud de rechazo contra la tradición que le lleva a discernir críticamente entre disciplinas científicas y pseudocientíficas, y a analizar y discutir todos y cada uno de los postulados que ofrecen las primeras; 4) la defensa del saber por el saber, una máxima de raíces antiguas, que es el estandarte de todo movimiento humanista.

Ese ardor y entusiasmo en el vivir, propio también de los niños, creo que es la seña de identidad más valiosa del ser humano, pero encauzada siempre a través de la pasión de saber, del espíritu crítico y del afán por crear y experimentar. Estos son los rasgos de los protagonistas del Renacimiento, que recuperaron el vigor de los clásicos, y la seña de identidad del más sano y bello humanismo. Su inspiración bien vale una vida…


“…y sentía tu alma frágil y humilde
como una lágrima vacilando en el borde de los párpados…”

Tristan Tzara (1896 – 1963)
De “Inscripción sobre un sepulcro”


“Si lo haces, sea lo que sea,
intenta llenarlo de incomparable pasión y belleza”

Emilio Muñoz


Emilio Muñoz
Homo Novus...

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The Choir of Trinity College Cambridge - O Salutaris Hostia (Ēriks Ešenvalds)
(por The Choir of Trinity College Cambridge)