domingo, 3 de julio de 2011

LA SERENIDAD DE LOS SABIOS


"Todos los hombres son sabios;
unos antes, los otros, después"

(Proverbio chino)


Hace mucho tiempo que no escuchaba la conmovedora composición que hizo -el también sabio- Ennio Morricone, para la serie televisiva de la RAI "Marco Polo". Una excelente serie, por cierto, digna de ser vista una y mil veces.

Entretenerme entre estas bellísimas notas y traer a la memoria a los grandes seres humanos que, como Marco Polo, han hecho crecer a la humanidad material y espiritualmente, me aporta una gran serenidad. Especialmente en estos momentos de mi vida, de grandes dificultades y tensiones.

Pensar en Marco Polo, Teresa de Calcuta, Epicuro, Marco Aurelio, Marie Curie, Einstein, Jesucristo, Hipatia, León Battista Alberti, por mencionar sólo unos pocos; y pensar en sus grandes realizaciones, en la dureza de su experiencia, en el descomunal esfuerzo que debieron realizar y en su invencible fuerza de voluntad, me llena de paz. Su ejemplo es la luz de la antorcha que dejaron en nuestro camino.

Pensar en el gran ejemplo que nos legaron me resulta inexplicablemente acogedor. Y, a la vez, me hace sentirme obligado a no traicionar su sagrada memoria.

Emilio M.
Homo Novus

martes, 17 de mayo de 2011

A UN GRAN HUMANISTA: WILLIAM SHAKESPEARE (DE LA PASIÓN DE VIVIR)


"El destino es el que baraja las cartas,
pero nosotros somos los que jugamos"

" En nuestros locos intentos,
renunciamos a lo que somos
por lo que esperamos ser"

William Shakespeare (1564-1616)


Me gusta pensar que Shakespeare, en su acelerado sentido de la vida y en su necesidad de sentirse poseído por los sentimientos más ardientes, se entregaba sin prudencia a cualquier pasión que le permitiera descubrir experiencias nuevas y excitantes.

Y quiero creer que esa desbordada pasión por descubrirse y reconocerse -por sentirse uno y miles a la vez- le obligaba a recorrer el infinito universo humano, el de sus pensamientos y el de sus sentimientos. Y todo lo contó…

No conozco alma más sedienta que la suya, ni corazón más dispuesto a sentir o ser herido. No conozco ser humano que quisiera ser más profundamente humano, ¿el más grande de los humanistas, tal vez?

Imagino que era tal su necesidad de experimentar en sí mismo la misteriosa complejidad humana, que buscaba el amor con el mismo ardor que buscaba la herida…Y si buscaba sin disimulo la envidia, con descarnada alegría se entregaba para ser víctima del más oscuro conjuro.

Si en él cabía la desproporción, no era por necesidad ni por hábito, era un mal menor para acercarse a la emoción en su estado más puro y embriagador. Su afán de conocer y de sentirse humano era tal que arriesgaba la vida a fuerza de ser poseído y destrozado por todas las pasiones posibles.

Me gusta pensar que Shakespeare se enfrentó a todas ellas, y que a todas las doblego y las hizo pasto para alimentar sus inconmensurables libros. Me gusta creer que buscó el amor, el placer, la gloria, el honor, Y también la sed, el hambre, el fuego en la carne, la sangre en el corazón, la ruina en el alma y la misma desolación.

Emilio M.
Homo Novus

martes, 3 de mayo de 2011

LA GENESIS DEL NUEVO SER HUMANO – HOMO NOVUS


"Surgirá un nuevo orden
y sus hombres serán
los sacerdotes del hombre,
y cada hombre será
su propio sacerdote"

Walt Whitman (1819-1892)


Estoy convencido de que nuestra vida no es el resultado de una o dos decisiones, o de uno o dos actos, sino de miles o millones de decisiones y de actos. Y creo que nuestras decisiones y actos no son fruto del azar sino de nuestras creencias y de nuestra disposición de ánimo. Por eso creo que nuestra vida es el fruto de nuestra esencial forma de ser. SOMOS LIBRES, CIERTAMENTE, PERO SOLO PARA DECIDIR SI EJERCEMOS DE NOSOTROS MISMOS O NO.

Aún así, creo que todos los seres compartimos unos RASGOS ESENCIALES -el deseo de vivir con alegría y en armonía con todo lo que existe en nuestro mundo- y una necesidad -la de sobrevivir a tanta dificultad e incertidumbre, con las que tenemos que enfrentarnos desde que nacemos-. Nuestras decisiones y actos conjugan el juego vital entre estas dos entidades, dando lugar al extenso abanico de experiencias humanas posibles.

Pareciera que vivimos determinados por nuestro yo y nuestras circunstancias (siguiendo la popular sentencia de Ortega y Gasset) y, sin embargo, HAY UN ANGOSTO Y ESCARPADO SENDERO A TRAVÉS DEL CUAL PODEMOS SUPERAR EL DESTINO AL QUE NOS VEMOS ABOCADOS. Ese difícil camino requiere del VALOR y de la HUMILDAD necesaria para ejercer nuestra alegría y nuestra buena voluntad innatos, escuchando nuestra CONCIENCIA. Y también precisa del coraje y del esfuerzo de INTERIORIZAR Y DILUIR NUESTRAS EXPERIENCIAS NEGATIVAS, hasta dejar en la nada nuestro dolor.

Es la GÉNESIS DEL SER HUMANO NUEVO y del ser humano que transciende los límites de sus debilidades hasta ejercer buenamente su VIRTUOSA ESENCIA COMÚN, ese anhelo de vida en armonía y hermandad, esa utópica aspiración de no fundar nuestro bien sobre la desgracia ajena, ese goce supremo en la amistad (tal como la concebía Epicuro), esa gloria encontrada en las grandes realizaciones a las que podemos aspirar, cuando se realizan en común humildad (mucho más allá de lo que podemos imaginar), ese hombre satisfecho de sí mismo y de su existencia que, en un simple apretón de manos o en un abrazo, sabe transmitir una enorme energía, un deseo de paz y armonía, un confiado optimismo y una sana alegría.

Una dura y apasionante experiencia… Es la génesis del ser humano nuevo -HOMO NOVUS- al que todos, sin excepción, ESTAMOS CONVOCADOS…

Emilio M.
Homo Novus

miércoles, 30 de marzo de 2011

EN BUSCA DE LA ARMONÍA: LAS REFERENCIAS VITALES


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"Somos y hacemos lo que pensamos.
Y pensamos lo que más satisface
a nuestra íntima y contradictoria naturaleza.
Pero nada está determinado..."

Emilio M.

En nuestra vida, resulta imprescindible que tengamos REFERENCIAS que orienten nuestros actos a lo largo de toda ella. Hablo, por supuesto, de esas referencias que responden a nuestra NATURALEZA básica, que definen nuestras PREOCUPACIONES e INQUIETUDES y que, al final, ORDENAN y REGULAN lo que pensamos y lo que hacemos.

Algo que resulta tan sencillo de explicar, se convierte en un proceso un tanto complejo en nuestra vida. La razón es muy simple: somos un mar de CONTRADICCIONES. No me refiero sólo respecto a la disparidad de lo que deseamos. También debemos destacar lo VOLUBLES que somos, muchas veces en función de aspectos muy pintorescos y en momentos muy cercanos.

Sin embargo, este aspecto -el de las referencias- toma especial relevancia porque vivimos en COMUNIDAD. Nuestras referencias orientan nuestra vida, y las consecuencias de los actos que son orientados por nuestras referencias vitales repercuten tanto sobre nosotros mismos, como sobre los demás, unas veces de forma positiva y otras de forma negativa.

CENTRAR LA VIDA -hallar el buen EQUILIBRIO en el difícil juego de vivir- no es otra cosa que HABER ENCONTRADO Y SERVIR A ESAS BUENAS REFERENCIAS que nos permiten GOZAR de todo aquello que da sentido a nuestra vida SIN PERJUDICAR LA DEL PRÓJIMO (ya que vivimos en comunidad). Aunque más que hacer referencia a ese "todo" deberíamos conformarnos con un buen puñado, precisamente por lo que he dicho anteriormente: no somos un conjunto de rasgos homogéneos, sino HETEROGÉNEO, y hasta CONTRADICTORIO. Y lo somos, además, a lo largo del tiempo, puesto que vamos reajustando dichos rasgos, aunque su esencia permanezca INALTERADA a lo largo de nuestra vida.

Siendo así las cosas, cobra vital importancia la necesidad de CONOCERNOS, de DEFINIRNOS, de ser conscientes de nuestra NATURALEZA, de elegir adecuadamente aquellas METAS que satisfarán nuestras inquietudes y de determinar qué ACTIVIDADES servirán a su consecución. Este conjunto de variables dan forma y hacen visible, precisamente, a nuestras referencias vitales.

Como bien dejaron escrito los siete sabios de la antigüedad helénica en el frontispicio del templo de Delfos, CONÓCETE A TI MISMO.

La grandeza de los antiguos y de la humanidad se puede condensar en muy pocas palabras...

Emilio M.
Homo Novus

domingo, 6 de marzo de 2011

NOTAS SOBRE EPICURO, EL FILÓSOFO DE LA AMISTAD (9) LA PAZ DEL ESPÍRITU NOBLE: DE LA VIRTUD.


"No hagas nada en la vida que te causase temor
si fuese conocido por el prójimo"

"Exhortaciones". 36.
Epicuro (341 a.C. - 270 a.C.)


Y nada hagas si, al ser conocido por los demás, te causase vergüenza, pues la exposición a la crítica ajena es en muchas ocasiones -pero no siempre- el mejor patrón con el que puedes valorar tu conducta y saber si está en CONFORMIDAD CON LOS VALORES que postulas y defiendes. Y de la misma forma, teniendo un buen patrón que te permita evaluar la afinidad entre tus actos y tus creencias, podrás VIVIR COHERENTEMENTE Y EN PAZ con tu conciencia: podrás VIVIR VIRTUOSAMENTE.

Podrás vivir en esa paz, como decía, que es LA PAZ DEL ESPÍRITU NOBLE. Tu confianza en ti mismo se fortalecerá hasta límites insospechados. Y en esa paz, fuente de todo EQUILIBRIO DURADERO, también te ganarás la CONFIANZA Y LA CREDIBILIDAD AJENAS, que son la base de una SÓLIDA, FECUNDA Y PLACENTERA AMISTAD.

Nada hagas que, al ser conocido, te cause vergüenza o temor. Sé virtuoso y coherente en cada uno de tus actos, por muy duro que te resulte en muchas ocasiones. Actuar virtuosamente -vivir virtuosamente- nos impone unas DEMANDAS EN EXTREMO EXIGENTES, pero la recompensa que nos proporciona es UNA VIDA FELIZ. Y he de decir con todo convencimiento que no conozco otro camino para llegar a esta meta.

Emilio M
Homo Novus

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