martes, 17 de mayo de 2011

A UN GRAN HUMANISTA: WILLIAM SHAKESPEARE (DE LA PASIÓN DE VIVIR)


"El destino es el que baraja las cartas,
pero nosotros somos los que jugamos"

" En nuestros locos intentos,
renunciamos a lo que somos
por lo que esperamos ser"

William Shakespeare (1564-1616)


Me gusta pensar que Shakespeare, en su acelerado sentido de la vida y en su necesidad de sentirse poseído por los sentimientos más ardientes, se entregaba sin prudencia a cualquier pasión que le permitiera descubrir experiencias nuevas y excitantes.

Y quiero creer que esa desbordada pasión por descubrirse y reconocerse -por sentirse uno y miles a la vez- le obligaba a recorrer el infinito universo humano, el de sus pensamientos y el de sus sentimientos. Y todo lo contó…

No conozco alma más sedienta que la suya, ni corazón más dispuesto a sentir o ser herido. No conozco ser humano que quisiera ser más profundamente humano, ¿el más grande de los humanistas, tal vez?

Imagino que era tal su necesidad de experimentar en sí mismo la misteriosa complejidad humana, que buscaba el amor con el mismo ardor que buscaba la herida…Y si buscaba sin disimulo la envidia, con descarnada alegría se entregaba para ser víctima del más oscuro conjuro.

Si en él cabía la desproporción, no era por necesidad ni por hábito, era un mal menor para acercarse a la emoción en su estado más puro y embriagador. Su afán de conocer y de sentirse humano era tal que arriesgaba la vida a fuerza de ser poseído y destrozado por todas las pasiones posibles.

Me gusta pensar que Shakespeare se enfrentó a todas ellas, y que a todas las doblego y las hizo pasto para alimentar sus inconmensurables libros. Me gusta creer que buscó el amor, el placer, la gloria, el honor, Y también la sed, el hambre, el fuego en la carne, la sangre en el corazón, la ruina en el alma y la misma desolación.

Emilio M.
Homo Novus

martes, 3 de mayo de 2011

LA GENESIS DEL NUEVO SER HUMANO – HOMO NOVUS


"Surgirá un nuevo orden
y sus hombres serán
los sacerdotes del hombre,
y cada hombre será
su propio sacerdote"

Walt Whitman (1819-1892)


Estoy convencido de que nuestra vida no es el resultado de una o dos decisiones, o de uno o dos actos, sino de miles o millones de decisiones y de actos. Y creo que nuestras decisiones y actos no son fruto del azar sino de nuestras creencias y de nuestra disposición de ánimo. Por eso creo que nuestra vida es el fruto de nuestra esencial forma de ser. SOMOS LIBRES, CIERTAMENTE, PERO SOLO PARA DECIDIR SI EJERCEMOS DE NOSOTROS MISMOS O NO.

Aún así, creo que todos los seres compartimos unos RASGOS ESENCIALES -el deseo de vivir con alegría y en armonía con todo lo que existe en nuestro mundo- y una necesidad -la de sobrevivir a tanta dificultad e incertidumbre, con las que tenemos que enfrentarnos desde que nacemos-. Nuestras decisiones y actos conjugan el juego vital entre estas dos entidades, dando lugar al extenso abanico de experiencias humanas posibles.

Pareciera que vivimos determinados por nuestro yo y nuestras circunstancias (siguiendo la popular sentencia de Ortega y Gasset) y, sin embargo, HAY UN ANGOSTO Y ESCARPADO SENDERO A TRAVÉS DEL CUAL PODEMOS SUPERAR EL DESTINO AL QUE NOS VEMOS ABOCADOS. Ese difícil camino requiere del VALOR y de la HUMILDAD necesaria para ejercer nuestra alegría y nuestra buena voluntad innatos, escuchando nuestra CONCIENCIA. Y también precisa del coraje y del esfuerzo de INTERIORIZAR Y DILUIR NUESTRAS EXPERIENCIAS NEGATIVAS, hasta dejar en la nada nuestro dolor.

Es la GÉNESIS DEL SER HUMANO NUEVO y del ser humano que transciende los límites de sus debilidades hasta ejercer buenamente su VIRTUOSA ESENCIA COMÚN, ese anhelo de vida en armonía y hermandad, esa utópica aspiración de no fundar nuestro bien sobre la desgracia ajena, ese goce supremo en la amistad (tal como la concebía Epicuro), esa gloria encontrada en las grandes realizaciones a las que podemos aspirar, cuando se realizan en común humildad (mucho más allá de lo que podemos imaginar), ese hombre satisfecho de sí mismo y de su existencia que, en un simple apretón de manos o en un abrazo, sabe transmitir una enorme energía, un deseo de paz y armonía, un confiado optimismo y una sana alegría.

Una dura y apasionante experiencia… Es la génesis del ser humano nuevo -HOMO NOVUS- al que todos, sin excepción, ESTAMOS CONVOCADOS…

Emilio M.
Homo Novus