jueves, 26 de noviembre de 2009

UN MOTIVO PARA LA GLORIA (DE LA CIERTA INCERTIDUMBRE DE LA VIDA HUMANA)


"El ave canta aunque la rama cruja,
porque conoce lo que son sus alas"
José Santos Chocano (1875 - 1934)

Me voy a permitir darte una pequeña lección con la mejor intención y el mayor cariño. Tal vez sea la más importante que se te pueda dar en este momento tan crucial de tu vida. Me gustaría hacerte comprender que, en la vida, lo importante no son las certezas sino la astucia, la imaginación y la valentía con la que te aventures en tus incertidumbres. Tal vez, la mayor certeza de nuestra vida sea -precisamente- lo incierto de nuestro conocimiento, lo errático de nuestros actos y lo impredecible de nuestro futuro. La certeza no existe: es tan solo una quimera. Esa es la verdadera naturaleza de la vida y cuanto antes lo aceptes, lo asumas, te acomodes y disfrutes de ello, antes podrás aprovechar todos sus encantos.

No debes temer al destino porque el destino, al igual que un espejo, tan solo reflejará lo que tú le muestres. No te sientas contrariada al comprobar que te faltan certidumbres sobre las que construir tu futuro. Por mucho que lo intentes, tu futuro jamás se basará en las certidumbres que le puedas entregar, sino en tu espíritu aventurero y confiado: se basará en la confianza de saber que siempre habrá una salida honrosa y un motivo para la gloria. ¡Siempre!

Nunca olvides que tu mundo tan solo ocupa una millonésima parte del espacio que tu mente puede llegar a percibir y albergar. La vida está llena de puertas -miles de puertas cerradas- que están esperando a que las empujes. Detrás de cada puerta hay una oportunidad y un peligro. Aprovecharás la oportunidad si actúas con valentía y esfuerzo (pero no con precipitación y temeridad). Por otra parte, el mayor peligro que te puedes encontrar no estará detrás de la puerta: se esconderá en ti misma, y tiene un nombre de relativa gravedad: miedo. El miedo y la falta de confianza pueden cerrarte todas las puertas. Y también pueden llegar a ser la más pesada de tus cadenas.

Emilio M.
Homo Novus

MyFreeCopyright.com Registered & Protected

2 comentarios:

Montse Viver dijo...

Muy bien expuesto el tema del miedo que atenaza el espíritu en un reducto pequeño y casi sin espacio para crecer, completamente de acuerdo.
El espíritu aventurero, sin embargo, tiene sus límites que hay que respetar: la valentia, la astucia, el esfuerzo, son necesarios pero no suficientes. Creo que estas reflexiones, si la persona es muy joven todavia, pueden ser un tanto arriesgadas en la práctica, pues todavia no conoce sus capacidades ni su temple para afrontar inconvenientes, que estas ansias tan comprensibles de aprovechar este paso nuestro tan breve por el mundo, pueden suscitar.

Gracias Emilio, por tu aportación tan llena de entusiasmo por la vida, que es un regalo con un inmenso potencial que a veces queda encogido y falto de proyectos ambiciosos ciertamente posibles.

Un abrazo

Ruth dijo...

Tremenda lección de sabiduría, de experiencia, de vida (que no por ello de vejez eh?).

A veces hay momentos en que ocurren cosas extrañas o especiales, y es que en el instante que lo necesitas lees cosas como esta, ¿casualidad o causalidad? Todo ocurre en su justo momento, quizá por ello sea mejor aprovechado.

Gracias por esparcir semillas.

Besos.