domingo, 15 de agosto de 2010

NOTAS SOBRE EPICURO, EL FILÓSOFO DE LA AMISTAD (3) BREVE COMENTARIO SOBRE SU ÉPOCA.

"El que no considera lo que tiene
como la riqueza más grande,
es desdichado, aunque sea dueño del mundo"

Epicuro (341 a.C. - 270 a.C.) ,


El mundo griego en el que vivió Epicuro era, por tanto, un mundo triste y pesimista. No es de extrañar que, en este contexto de DERROTISMO e IMPOTENCIA -de vivir a la sombra de pasados esplendores que nunca más volverían- hubiera quienes buscasen -y encontraran- un MARCO VITAL E IDEOLÓGICO que permitiera a los griegos de la época afrontar su existencia con ALIVIO.

Epicuro respondió con su FILOSOFÍA DE LA AMISTAD. Pero no fue la única respuesta que se dio. Hubo más. Especialmente una más: el ESTOICISMO. Ambas BUSCARON LO MISMO POR DIFERENTES CAMINOS (que, en ocasiones, se encontraban) y, curiosamente, desde entonces marcaron nuestro pensamiento (el occidental) llegando hasta nuestra época, especialmente durante aquellos periodos de crisis material y moral que resultaron más agudos. La convivencia de ambos sistemas de pensamientos, lejos de ser conciliadora, estuvo marcada por el ENFRENTAMIENTO (duro enfrentamiento en muchas ocasiones) con peores consecuencias para el que de ellos planteaba una visión más noble y bondadosa de la existencia: el epicureísmo.

En realidad, estas dos corrientes de pensamiento polarizan la ACTITUD Y LA RESPUESTA DEL SER HUMANO ANTE LA VIDA en cualquier época, y, en especial, en los periodos de crisis y dificultades. En el fondo persiguen lo mismo: que el ser humano pase con más gloria que pena su DURA TRAVESÍA POR ESTE MUNDO, pero mientras el estoicismo lo busca INSENSIBILIZANDO EL ALMA del ser humano (la lógica del "quien no siente, no padece") el epicureísmo lo hace aceptando la dureza de nuestra realidad, pero promoviendo el disfrute de los GOCES MÁS HUMILDES DEL CUERPO Y EL DE LOS MÁS INTENSOS DEL ESPÍRITU, en especial del afecto y de la amistad. Al fin y al cabo, la abundancia de estos últimos solo depende de nosotros mismos: los podemos generar de forma ilimitada y el factor clave para que se multipliquen es la generosidad con la que queramos repartirlos.

¿Hace falta que diga con qué planteamiento me quedo?

Emilio M.
Homo Novus

2 comentarios:

Ruth dijo...

Buenas noches mi querido amigo. Parece ser que el mundo griego no ha cambiado tanto en el devenir de los años.

Me gusta la postura de Epicuro y la tuya. Sin duda eres un gran epicureísta. Me dejas con la miel en los labios y con ganas de saber más sobre esta figura que el tiempo tan mal a tratado.

Besos mi querido trovador.

Neli dijo...

No, no hace falta que lo digas, a estas alturas ya te conocemos "lo suficiente" como para, como mínimo, saber qué camino ha trazado tu mente, tu razón, tu corazón y hasta el alma.
Y lo reflejas en esta entrada.

Una vez lei, y me viene con bastante frecuencia a la mente, que hay que saborear lo que la vida nos da, entendiendo lo que nos quita. El epicureísmo acepta la dureza de nuestra realidad pero promueve actitudes que nos hacen sentir mejor, en cuerpo y espíritu.

Buena filosofía de vida, de eso no cabe duda.
La cuestión es: ¿Sabremos poner en práctica?
Al menos es un aliento que con entradas como estas, nos la recuerdes.

Gracias por tus lecciones, entras sigilosamente pero arrasas como un huracán en nuestra mente y en nuestro interior.

Un fuerte abrazo.