sábado, 19 de febrero de 2011

UNA FORMA SENSATA DE VIVIR (SOBERANÍA PERSONAL)


"¿Cómo puede hallar el hombre una forma sensata de vivir? Hay una sola
respuesta: en la filosofía. Mi filosofía es preservar libre de daño y de
degradación la chispa de la vida que reside en nuestro interior, utilizándola para
trascender el placer y el dolor, actuando siempre con un propósito, evitando
las mentiras y las hipocresías, sin depender de las acciones o los desaciertos
ajenos. Consiste en aceptar todo lo que venga, lo que nos den, como si
proviniera de una misma fuente espiritual"

Marco Aurelio (121 - 180)


Ya he repetido en muchas ocasiones, durante los últimos años, unas palabras que se están convirtiendo en una máxima en mi vida: "A la vida pídele todo, pero acepta sumisamente lo que te entregue". No se trata de renunciar a algo, sino de huir de las improductivas quejas para continuar el esfuerzo. A esta máxima anterior, debería sumar otra que, expresada hasta ahora con otras palabras, podría decir: "No hagas depender tu riqueza de la generosidad ajena o de los inciertos designios de la fortuna, sino del fruto de tu duro trabajo". Y así debemos ser, como labradores: trabajar duramente la tierra, arriesgar nuestro sudor en la esperanza de que el clima no eche a perder la cosecha, pero aceptando que hay años buenos y años malos. Como podemos comprobar, el labriego ama la tierra que tan dura y afanosamente trabaja.

En los últimos días he hablado de "soberanía personal". Con esta expresión hacía referencia al hecho de que jamás debemos ceder a terceros el control sobre nuestro estado de ánimo. Así, podemos amar y necesitar ser amados, pero nunca deberíamos permitir que nuestro ánimo dependiera de las acciones de terceros. Más concretamente: si podemos llegar a sentirnos desgraciados por lo que un tercero haga o diga o nos entregue o nos quite -si ponemos en manos de ese tercero nuestro ánimo- entonces nos convertimos en títeres de su voluntad, quedando a merced de su buena intención y de su buen criterio. Es por lo que digo que cedemos nuestra soberanía, algo que nunca debe suceder. Debemos vivir de tal manera que nuestra voluntad y nuestra alegría nunca dependan de otra persona, sino de nosotros mismos. Incluso, cuando somos siervos o víctimas, debemos serlo "soberanamente" conscientes y orgullosamente independientes.

No nos engañemos: la vida es una apuesta de todo o nada. Por eso debemos ser tierra firme en medio de la tempestad. Y, de poder ser, también debemos ser faro que ilumine el camino, y puerto de refugio seguro en los días de temporal. En estos simples postulados se basa la grandeza de nuestra humanidad. Y, también -que nadie lo dude- nuestra propia y auténtica felicidad.

Emilio M.
Homo Novus

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7 comentarios:

Ruth dijo...

Estoy completamente de acuerdo con este planteamiento, ahora más que nunca sé que esto tiene que ser así. A veces las crisis personales nos llevan a verdaderas lecciones de vida; aunque estas lecciones tienen su parte buena y negativa, y hacen que te transformes, que te reajustes, y que tus planteamientos difieran; la mayoría de veces perdemos algo para ganar algo y siempre en la esperanza de que ese algo sea mucho mayor.

Pero es una buena lección: "Que nuestra felicidad no dependa de otras personas, sino de nosotros mismos", sensato, coherente y sano.

Besos mi querido trovador...

Emilio M. dijo...

Ciertamente, las crisis son épocas de mudanza personal, de transformación y de acoplamiento. De alguna manera dejamos de ser para volvernos a crear: para recrearnos.

Visto desde esta perspectiva siempre supone un paso adelante, a mejor.

Muchas gracias por recorrer estos senderos del pensamiento y por dejar tu comentario. Un gran abrazo y todo mi cariño.

Mar dijo...

La vida como apuesta de todo o nada... Muchas cosas debemos ser hasta llegar a la cima...

No estoy preparada aún... No tengo fuerzas, Emilio.

Un abrazo muy grande y un beso.

Anónimo dijo...

Lo aposte todo!!
y aunque siento que perdi ...
me juntare de nuevo y lo volvere a apostar, TODO!!

Emilio M. dijo...

Me hubiera gustado responder antes, Mar, en este blog que, por sus pocos comentarios y por la importancia que le doy, me gusta hacerlo. Pero lo hago ahora...

La vida es siempre una apuesta de todo o nada. En la vida, como en otros muchos campos, como la misma física, funcionan las inercias. Y las inercias te llevan a una existencia sedimentaria y reposada, o a una vida agitada y de continua evolución.

No vayas a pensar que una opción es mejor que la otra. Lo importante -el quiz de la cuestión- está en que sea lo que a cada cual le satisfaga más. Siempre sin dañar a los demás, por supuesto.

Y aunque no estés preparada, si realmente lo quieres estar, lo estarás. Paciencia... poco a poco.

Un gran abrazo y gracias por tu paso por aquí.

Emilio M. dijo...

Lo apostaste todo, amiga, pero nunca se pierde todo. Siempre se gana algo. Siempre se crece como persona. Siempre se crean nuevas oportunidades. Siempre el tiempo nos recompensa (en función de los méritos, que, en la vida, nada se regala).

Un gran abrazo y gracias por tu comentario que, por cierto, me alegra enormemente por lo que dices.

Renacer... ¡Siempre renacer cual ave Fenix...!

María dijo...

Está muy bien. Me ha gustado esa frase de 'A la vida pídele todo, pero acepta sumisamente lo que te entregue'

ay stoy viendo el vúdeo de la derecha, qué maravilla de paisajes.

un beso amigo